- Siendo yo hermanita de la caridad,
curaba a un enfermo que era militar,
una de las veces que lo fui a curar,
me pedía un beso por la caridad.
- Démelo usted madre, bueno me pondré,
démelo usted madre, pronto sanaré,
- Como lo pedía, con tanta ansiedad,
yo le di aquel beso por la caridad.
- El se puso bueno, y yo le encargué,
que a nadie dijera, que yo lo besé,
que tuviera suerte con su enfermedad
y que fuera siempre un buen militar.
- A los cuatro meses carta tuve de él,
la que me decía que era coronel.
- Yo cogí la carta, pronto la leí,
la que me decía, Tu eres para mí.
- Un día que estaba yo de mal humor,
en la biblioteca del recibor,
va la superiora y me dice así:
- Un gran caballero pregunta por ti,
- Al oir su nombre yo me desmaye,
y caí en los brazos de mi coronel.
- Levantate Aurora, levantate de ahí,
que a las doce en punto, yo vendre a por tí.
- Prepara la ropa y vamonos ya,
que la casa tienes preparada ya,
donde viviremos juntitos los dos,
como matrimonio te daré mi amor. (bis)
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