y blanca sin ser papel,
encarnada sin ser rosa,
y verde sin ser laurel.
Te tengo comparadita,
con las piedras de la calle,
que las pisa todo el mundo,
y no se quejan a nadie.
Labrador perezoso,
vistete a prisa,
que detras del rosario,
viene la misa.
Alza los ojos de gloria,
y con ellos mirame,
no te fies del consejo,
que los amigos te den.
Me distes calabazas,
por el portillo,
la borrica y la cabra,
fueron testigos.



Las hijas del Colorao,
ResponderEliminarcuando salen a la puerta,
en la cara se han echao
5 duros de maquillaje Roberta.
(Copla de Terrinches, evocada por Luis Giménez Carrasco.)